Más de un cambio

Hace unos días recibí una de esas notificaciones de Facebook que te enseñan antiguas publicaciones. La que me llegó me dejó pensativo: hacía dos años de mi primera publicación en este blog, la que señalaba el inicio de nuestro viaje a Tailandia. Eso me hizo pensar en retomar este cuaderno de bitácoras para contar esta nueva aventura que estamos viviendo. Pero para entender esta nueva aventura me gustaría contextualizarla, cómo ya hice en esa publicación de hace dos años.

Empecemos contando el final de la anterior aventura por Tailandia. Siguiendo con la cronología de Nuestro Diario de Viaje, después de Koh Samet fuimos a Koh Chang en el este de Tailandia, ya casi en la frontera con Camboya. Y desde allí hicimos un gran viaje hasta Hat Yai en el sur del país, para así poder salir a Malasia y hacer lo que llaman una ‘visa-run‘: salir y entrar del país para de esa manera renovar el visado por 30 días más.

Playa de Koh Chang
Playa de Koh Chang

 

Nosotros queríamos aprovechar esa salida de Tailandia para conocer algo de Malasia. En concreto nos desplazamos hasta la isla de Penang. Durante todo nuestro viaje aprovechábamos cualquier ratillo para mirar ofertas de trabajo como profesor de español por las zonas por las que íbamos. Algunas llegaron a contactar en Tailandia, pero la que dio en el clavo fue una en Malasia. Una empresa americana requería una profesora de español para dar clases particulares en una población a las afueras de Kuala Lumpur.

Y para allá que nos fuimos con la idea de empezar una nueva vida allí. En apenas un par de días encontramos una habitación de un piso compartido, Miriam conocía a su alumna y a su familia, e incluso nos fotografiaron para salir en el Google Street View.

Nosotros en Google Street View
Nosotros en Google Street View

Llegamos a Kuala Lumpur a mediados de marzo 2014 y seguimos buscando más ofertas de trabajo, puesto que una sola alumna solo nos daba para pagar el alquiler y los ahorros se nos estaban acabando. Y de esta manera llegó el fin de nuestra aventura, volviendo a casa a mediados de junio de 2014.

La vuelta fue dura porque ponía fin a nuestro sueño y porque sabíamos lo que nos quedaba por delante, empezando por tener que vivir separados después de tanto tiempo juntos. También nos quedaba el hecho de volver al maltrecho mercado laboral español. Tuvimos suerte en encontrar algo pronto, como no, de teleoperador. Miriam duró unos cuantos meses en este nuevo trabajo, yo apenas un mes. Por estas fechas del año pasado empecé en otra nueva empresa de teleoperador en la que no llegué a los dos meses.

Aun así, después de muchos meses y de hablarlo mucho, nos fuimos a vivir juntos a un pequeño piso de Coria del Río. Allí pasamos unos bonitos meses hasta que volvieron a aparecer esas maravillosas conversaciones de tener algo mejor de lo que teníamos en ese momento y el universo empezó a conspirar para que así fuera.

Buscando por la red fuimos echando nuestros currículums para trabajar en hoteles en el extranjero. Y así fue como los managers de un pequeño hotel en el norte de Escocia se pusieron en contacto con nosotros. En menos de una semana pasamos entrevista en inglés y firmamos un contrato para empezar a trabajar en el Summer Isles Hotel del pequeño pueblo de Achiltibuie.Summer Isles en Achiltibuie

Fueron cuatro meses de un duro trabajo, echando muchas horas, pero también unos meses de mucha ilusión porque desde el minuto uno sabíamos que íbamos a hacer con el dinero que ganaríamos: viajar de nuevo.

Cuando finalizó el contrato por fin de la temporada, decidimos pasar una semana por Lituania, Letonia y Estonia, para volver por unos días a Edimburgo. Después pasamos tres semanas en España antes de iniciar esta nueva aventura que nos ha traído hasta Indonesia.

Como ya hice con el viaje a Tailandia, intentaré ir contando nuestras peripecias por este país mientras que pongo información útil para otros viajeros/aventureros.

Os mandamos abrazos y besos a todos/as que nos leeis.

Hasta pronto.

Caravanas del norte de Tailandia

Hacia finales del siglo XV, las caravanas de chinos musulmanes provenientes de la provincia de Yunnan (China) usaban Chiang Mai como un “almacén” para los productos transportados entre China y el Océano Índico con destino al comercio internacional marítimo.

El principal medio de transporte para los caravaneros yunneses eran los ponis y las mulas, una cría de animales tradicional durante la invasión mongolesa de Yunnan en el siglo XIII. Subidos a horcajadas sobres sus bestias, los tailandeses apodaron a estos extranjeros como ‘jeen hor‘ (chino galopante).

Las exportaciones en las rutas sureñas incluían seda, opio, te, frutos Seguir leyendo Caravanas del norte de Tailandia

Dormir, comer y beber en Pai

DORMIR EN PAI

Hoteles en Pai
Hoteles en Pai (Fuente: destinia.com)

Pai es un lugar dónde alojarse es bastante económico y puedes encontrar bungalows a orillas del río por unos 200THB (4’53€). Hasta hace unos años eran aun más barato, pero en 2005 hubo unas inundaciones que se llevaron la mayoría de estos sitios que actualmente se han re-emplazado por alojamientos de medio o alto standing. Aun hay algunos de estos lugares baratos a las afueras de la ciudad si lo que vas buscando es encontrar una estancia idílica y Seguir leyendo Dormir, comer y beber en Pai

Qué ver y hacer en Pai

Qué ver y hacer en Pai

La mayoría de los monumentos y actividades de Pai se encuentran a las afueras del centro del pueblo, por lo que prepárate para un bonito paseo.

Wat Phra That Mae Yen
Wat Phra That Mae Yen
Wat Phra That Mae Yen

Este templo se sitúa en el pico de una montaña y ofrece una de las mejores vistas del valle de Pai. Caminando un kilómetro hacia el este desde el centro de la ciudad, cruzas un pequeño puente sobre el río Pai, atraviesas una aldea y llegarás hasta el inicio de una escalinata de 353 escalones que lleva hasta la cima de la montaña. Para los menos Seguir leyendo Qué ver y hacer en Pai

Introducción a Pai

Introducción a Pai

Pai
Pai (Fuente: http://www.uncambiodeaires.com)

Si pasas suficiente tiempo por el norte de Tailandia, seguro que escucharás rumores sobre un pueblo al que denominan el “Khao San Road” del norte. Este pueblo es Pai. Aunque realmente esto no es más que  una simplificación, en los últimos años este pequeño Seguir leyendo Introducción a Pai

Cómo llegar a Chiang Mai

Cómo llegar a Chiang Mai

Avión
Aeropuerto Internacional de Chiang Mai
Aeropuerto Internacional de Chiang Mai (Fuente: http://www.chiangmaiairportonline.com)

Hay una gran cantidad de vuelos que llegan y salen del Aeropuerto Internacional de Chiang Mai, que se encuentra al 3km al sur del centro de la ‘Old City’. Para ver las mejores ofertas de vuelos nacionales e internacionales, te recomendamos Skyscanner.es, el mejor comparador de vuelos y dónde Seguir leyendo Cómo llegar a Chiang Mai

Moverse por Chiang Mai

Moverse por Chiang Mai

 Desde/hacia el aeropuerto

Un taxi desde el aeropuerto tiene una tarifa fija de 150THB (3’37€). También llega la línea 6 de Transporte Público (15THB [0’34€]) que lleva hasta el oeste de la ‘Old City’ de camino a la Universidad de Chiang Mai. Igualmente, muchos alojamientos y hoteles ofrecen la posibilidad de recogida directamente en el aeropuerto.

En el sentido contrario, es decir, hacia el aeropuerto, además de los transportes ya mencionados, se puede coger un ‘túk-túk‘ o una camioneta roja por 60-70THB (1’35 – 1’57€) desde cualquier punto Seguir leyendo Moverse por Chiang Mai

Dormir en Chiang Mai

Dormir en Chiang Mai

'Guesthouse' en Chiang Mai
‘Guesthouse’ en Chiang Mai (Fuente: http://www.tripadvisor.co.uk)

Chiang Mai es buen lugar para hacer una escapada: hay muchísimos albergues y ‘guesthouses‘ que compiten entre ellos, lo que resulta en unos precios bajos. Y poco a poco se van introduciendo un nuevo concepto de “hoteles boutique” que van llenando el Seguir leyendo Dormir en Chiang Mai

Ban Phe – Koh Samet – Ban Phe

Por llegó el día de conocer una de las famosas islas de Tailandia: Koh Samet. Pero antes teníamos que llegar. Para ello nos levantamos temprano para intentar pillar los primeros buses hasta allí y así aprovechar un poco la tarde.

Afortunadamente el Money Motel estaba lejos de la playa, pero no de la estación de autobuses. Así que al entregar la llave preguntamos a la recepcionista exactamente cómo se llegaba a la estación y amablemente nos dibujo un croquis perfecto.

En 10 minutos estábamos allí y nos dirigimos hacia la taquilla cuando un hombre occidental nos paró y preguntó dónde íbamos. Le explicamos nuestras intenciones de ir hasta la isla. Él hombre nos explicó que en autobús habría que llegar hasta un pueblo (Rayong) y desde allí coger una camioneta que llevase hasta el embarcadero en Ban Phe (algo totalmente cierto). Así que nos dejamos influenciar y por un poco más cogimos el mini-van que nos dejaría en el mismo embarcadero. Serían 200THB por cabeza (4’55€)

Lo acompañamos junto con  un pequeño grupo de chinos hasta las afueras de la estación para esperar el vehículo. Estuvimos esperando más de una hora (la puntualidad tailandesa es todo lo contrario a la inglesa), pero dio para tener una agradable charla con el hombre.

Resultó ser de Holanda y llevaba allí varios años. Si no recuerdo mal estaba casado con una Thai. Hablamos sobre la situación en Tailandia y la situación en Europa y de España en concreto. Llegué la conclusión que la situación de ambos países no era tan diferente, a excepción de que en Tailandia salen a protestar y no les apalean. ¿Curioso verdad? (Hace poco dieron el Golpe de Estado y eso significará reiniciar el sistema, con lo que se renuevan todos los políticos y se acaba la corrupción existente).

Al fin llegó el mini-van. Cómo siempre estaba hasta la bola, pero agradecimos el aire acondicionado. Nos esperaba unas cuatro horas de camino con un chófer con la mentalidad de Fernando Alonso.

Al llegar a Ban Phe resultó ser un pueblo pesquero con una gran avenida llena de puestos de souvenirs. El mini-van nos dejó en la zona de las taquillas dónde compramos los billetes del ferry que nos llevaría hasta Koh Samet.

Allí no tuvimos que esperar mucho y nos sirvió para conocer un poco el entorno de Ban Phe mientras nos tomábamos un refresco y comíamos algo ligerito.

Embarcadero de Ban Phe
Embarcadero de Ban Phe

Como veis en la foto, el día estaba nublado y hacía algo de viento, así que el mar tenía algo de marejada. Aun así, el viaje no fue mareante pero si que nos pareció algo cansado después de ya algunas horas de viaje.

Era bonito ir y venir barcos desde la isla de Koh Samet hasta puerto. El  coste del ferry ida y vuelta es de unos 140THB por persona (3’19€)

Ferry que une Koh Samet con Ban Phe
Ferry que une Koh Samet con Ban Phe

Al llegar a Koh Samet nos decidimos a buscar alojamiento porque de nuevo decidimos arriesgarnos a buscar la opción más económica que no aparezca en ninguna parte.

Para ello nos adentramos en el Parque Nacional que conforma esta isla y las del entorno. La entrada al parque tiene un coste de 200THB (4’55€). Después de la puerta están la mayoría de los hoteles y bares.

Pero la imagen estaba distante al paraíso que esperábamos ver. Las calles estaban atestadas de gente, con camionetas-taxi constantemente yendo y viendo. Los caminos eran una cuesta tras otra y el suelo estaba en obras, por lo que circular por allí se hacía bastante complicado.

A todo esto, mientras nos sumíamos en el interior de la isla nos dimos cuenta que algo faltaba entre nuestras manos. ¡No podía ser!

Miriam se quedó con las mochilas mientras yo volvía corriendo al barco rezando para que aun estuviera allí y no hubiera vuelto a tierra firme. ¡Bien! ¡Allí estaba el barco!

Esperanzado, expliqué como pude a uno de los operarios lo que iba buscando y me dejaron pasar al barco para buscarlo. Miré por debajo de cada asiento incluso miré de reojo por dentro de la cabina de mando. Pero allí no estaba. Los operadores incluso llamaron al puerto de Ban Phe, pero allí no tenían noticias sobre lo que habíamos perdido.

A penas 24 horas después habíamos perdido el ukelele que tanta ilusión nos había hecho.

Así que allí estábamos: una isla abarrotada en la que todos los hoteles estaban atestados o pedían una cantidad muy por encima de nuestras posibilidades. Subiendo y bajando cuestas con aquel bochorno que hacía con el peso de las mochilas y el ánimo por los suelos por perder el ukelele.

Dos horas después de llegar a Koh Samet decidimos volver a tierra firme.

En el puerto coincidimos con una pareja que vino con nosotros en el mini-van, con los que coincidimos que aquella isla era cosa de locos. Al menos el viaje de vuelta fue algo más curioso, ya que aprovechando los últimos barcos de vuelta, los tailandeses que trabajan en la isla vendiendo artesanías y cosas así, vuelven a Ban Phe. Pero no van en los asientos como el resto de pasajeros, sino que se sientan en el tejado del barco con sus bártulos, sin ninguna protección ni un misero chaleco salvavidas a mano (por aquel tiempo se hundió un barco en la turística playa de Phuket y por eso reparo en ello ahora).

Al llegar al embarcadero, Miriam fue a buscar al sitio desde el que salió nuestro barco de ida por si aun estaba allí la caja con el ukelele, pero fue en vano.

Por lo que ahora solo nos quedaba la opción de buscar un hotel por allí y al día siguiente ir hacia otra isla más cercana a la frontera con Camboya: Koh Chang.

Allí estaba el Cristian Guesthouse, situado sobre un bar y en el que por 500THB (11’38€) nos alojamos aquella aciaga noche. Tras cenar hicimos algo inteligente. Entramos en booking.com para buscar y reservar alojamiento en nuestro siguiente destino: la isla de Koh Chang.

Pero de nuevo dejamos la historia de esa viaje para otra ocasión. Aprovecho para contaros que todo esto pasó ya algunos meses. Aquí prácticamente os cuento lo que nos sucedió en nuestro día a día de una semana para otra. Ahora estamos en Seri Kembangan, un pueblo junto a Kuala Lumpur, capital de Malasia. En apenas un par de días volvemos a España, dando fin a esta aventura que iniciamos con tanta ilusión hace cinco meses. Las cosas no han salido tan bien como esperaban, pero nos sentimos muy orgullosos de haberlo hecho y sin duda lo volveríamos a hacer (quién sabe si en un futuro). Nos llevamos de vuelta muchísimas experiencias, el haber conocido culturas diferentes y formas de ver la vida diferente.

Así que a mucho de vosotros os volveremos a ver en poquito tiempo, pero desde aquí terminaremos de contar nuestro viaje para que quede para la posterioridad. Cómo siempre os digo, si os has parecido bonita esta historia, comentando o dándole al “Me gusta” o compartiendo nos ayudáis. Nos vemos pronto.

¡Un abrazo!

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