Primeros pasos hacia el cambio

¿Qué fue primero: el huevo o la gallina? En esta caso estamos ante una cuestión parecida: ¿qué fue primero: el paso o el pensamiento de andar? Señalar el inicio de una acción puede volverse algo muy complicado, ya que esta vida esta llena de causas y efectos, que a su vez son causas y efectos, que a su vez son… aunque suene exagerado podríamos llevarnos así hasta el nacimiento del Universo y aun ahí nos haríamos esa misma pregunta: ¿qué fue primero: el Universo o el átomo?

Para ahorrarnos esas divagaciones filosóficas y metafísicas, haremos un corte transversal en el tiempo y pondremos un inicio a esta historia: creo que la podríamos plantear en una noche de primeros de octubre, en una conversación con Miriam (mi novia) llena de situaciones hipotéticas y de deseos, en la que se deslizó la siguiente condición efectuada por ella: “si me despiden, ¿nos vamos de España?”. En aquel momento yo estaba en paro y por mi condición de “culo inquieto” dije directamente que si.

El libro “El Secreto” no es más que la introducción materialista a algo que la religión budista lleva diciendo siglos: el Universo te escucha y te da lo que pides (es el resumen extremadamente vago). Pues en este caso parece que fue dicho y echo: al día siguiente la despidieron.

Esa noche, ya con la condición cumplida, empezamos a plantearnos posibles destinos. Prácticamente desde el primer momento descartamos Europa por su cercanía y nos decidimos por países más exóticos, en los que verdaderamente vivir la vida es el día a día, y no como aquí que se vive por el trabajo y por la adoración por el dinero. Nuestra premisa es: vivir mejor, necesitando menos. Y poco a poco nos fuimos dirigiendo hacia el sureste asiático y, en concreto, a Tailandia. El país de las sonrisas le dicen y dentro de poco se añadirán dos bocas sonrientes más.

Pero también esa noche surgieron las dudas y los miedos. Mi primer miedo fue el impacto cultural: ahora hace casi un año que estuve en Marrakech (Marruecos) y tardé horas en asimilar que aquello era de esa manera y realmente cuando subí en el avión de vuelta sentí gran alivio. Bangkok posiblemente sea diez veces más grande que Marrakech, pero ya tengo esa experiencia de Marruecos (causas y efectos) y creo que el hecho de estar lejos de casa puede ayudar en la adaptación. Otra duda fue el dinero. En un sistema mundial basado en la moneda, tener dinero se hace casi esencial para sobrevivir. Lo bueno del despido es que si es improcedente suele ir acompañado de una indemnización y con ese dinero ahorrado podremos hacer frente al costo del viaje y a los primeros meses de vida allí.

Una duda y un miedo menos.

Y de este modo se dio el primer paso en busca del cambio. El más grande de todos los que nos quedan por dar: la toma de decisión.

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Acerca de FranJBeja

Licenciado en Publicidad y Relaciones Públicas, llevo los últimos meses viajando mientras intento reciclarme profesionalmente.
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