Gran Premio de Pai

Para sorpresa de nosotros mismos, nos levantábamos sin agujetas después de la paliza del día anterior. Pareció que el descanso de la tarde nos vino genial. Aunque no todo fue descanso. Hicimos algunos deberes.

Justo antes de ir a cenar nos fuimos de ‘shopping‘ para husmear los precios de los hostales cercanos. Encontramos sobre todo sitios más caros, pero también vimos uno más barato. Era un hostal prácticamente pegado al que estábamos en ese momento y que por 250THB (5’60€) nos daba el mismo tipo de alojamiento, es decir: bungalow con baño propio y cama de matrimonio con ventilador. Así que hicimos la reserva allí mismo para el día siguiente y por un par de días más.

Esa noche, mientras subíamos a la Walking Street para cenar algo, vimos un mini-concierto gratuito: a la puerta de un templo, en un pequeño escenario, unos niños de más o menos 10 años tocaban instrumentos típicos tailandeses para recaudar dinero para su escuela. Lo de mini no lo digo por la corta edad de los artistas, sino porque era la misma melodía una y otra vez.

Alumnos del colegio de Pai

Alumnos del colegio de Pai

Los más artistas eran los chavales de la camiseta verde y el de la camiseta roja de al lado. Parecían que estaban tocando una guitarra eléctrica ante 100.000 personas en el Estadio de Wembley.

Así que nos fuimos a dormir la mar de tranquilos sabiendo que teníamos los deberes hechos.

Nos levantamos tranquilamente, desayunamos algo ligero, hicimos el macuto, hicimos el check-out, pasamos junto a las bicicletas que habíamos dejado aparcadas al otro lado del hostal, anduvimos unos metros y volvimos a cruzar el río hacía el otro lado hasta nuestra nueva casa: Sunset Bar

Sunset Bar @Pai

Sunset Bar @Pai

Este lugar también es idílico: conforme vas llegando a la orilla del hostal, a ambos lados hay una terrazas que bajan hasta el río y cada una de las terrazas con sombrillas y colchonetas para tomar el sol o para ver como se va escondiendo entre las lejanas montañas.

Como el nombre indica, realmente es un bar y lo siguiente que encuentras al llegar es una barra y una mesa de billar. Y de fondo, buena música reggae.  (Os voy a regalar un pequeño vídeo que hicimos para nuestros familiares, mostrando la entrada)

Dejamos nuestras mochilas en nuestro bungalow y fuimos a hacer el siguiente punto en las tareas del día.

Atravesamos de nuevo el río para ir a recoger las bicicletas y dejarlas de nuevo en la tienda. Por el camino hablábamos de lo curioso que era que casi todo el mundo utilizaban las motocicletas para desplazarse. Por las mañanas, la Walking street es una calle más con su tráfico rodado, aunque con gran afluencia de peatones. Aun así hay que ir con cuidado con las motos que van y vienen.

Tras dejar las bicicletas hicimos algo que deberíamos a ver hecho el día anterior: preguntar por el precio de alquiler de las motocicletas. Fuimos a una tienda de alquiler justo al lado de la estación de “Aya Service“, la empresa de mini-vans que lleva y trae gente desde y hacia Chiang Mai.

La cara del dependiente era exactamente igual que la de los mafiosos malos de las películas de Bruce Lee, pero nos atendió bien y nos facilitó el precio de una moto durante 24 horas: 100THB (2’24€), gasolina aparte.

Es decir, que el día anterior nos habíamos gastado justamente el mismo dinero en dos tartanas a pedales que casi nos cuestan los pulmones, pero eso sí, una experiencia inolvidable en las cuestas abajo.

Trato hecho. Motito, dos casquitos, un litrito de gasolina a 40THB (0’90€) y, como diría mi abuela, a dar motazos por ahí. Siempre con precaución por aquello de ir por el otro carril y demás.

La moto no era nada del otro mundo: scooter Yamaha de 50 centímetros cúbicos, sin marchas y con unas canasta delante. Justo igual que otras 100 motos en Pai. Pero ya en los primeros metros conduciéndola sabíamos que verdaderamente desde ese momento íbamos a disfrutar de Pai.

De este día aun me queda por enseñaros todos los sitios que visitamos, pero sería demasiada información para un solo día. Así que os emplazo hasta la siguiente entrada para mostraros los encantos de Pai.

¡Un abrazo!

Fe de erratas: en el post "Hippieland" está en Pai comenté que nos quedamos en un bungalow por 300THB, cuando realmente fueron 400THB. Ahora también se puede comprender el por qué de cambio de residencia. Había 150THB de diferencia en lo mismo.
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Acerca de FranJBeja

Licenciado en Publicidad y Relaciones Públicas, llevo los últimos meses viajando mientras intento reciclarme profesionalmente.
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